Día Internacional de la Solidaridad Humana: construir juntos un mundo más justo
Cada 20 de diciembre se conmemora el Día Internacional de la Solidaridad Humana, una fecha dedicada a poner en valor la unión entre las personas y el apoyo mutuo como base para construir un mundo más justo, equitativo y saludable.
La solidaridad es un valor fundamental que implica reconocer que compartimos responsabilidades como sociedad. Supone actuar de forma colectiva para apoyar a quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad, crisis o injusticia, promoviendo el bien común y la cohesión social.
La Asamblea General de las Naciones Unidas reconoce la solidaridad como uno de los principios universales en los que deben basarse las relaciones entre los pueblos en el siglo XXI. Por este motivo, en 2005 se declaró oficialmente el 20 de diciembre como Día Internacional de la Solidaridad Humana, en el marco de las iniciativas de lucha contra la pobreza y el compromiso global con los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Actualmente, esta celebración se mantiene alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, que buscan erradicar la pobreza, reducir las desigualdades y proteger el planeta.
Reflexionar sobre los retos globales y actuar desde nuestro entorno más cercano resulta clave para avanzar hacia una sociedad más solidaria. La solidaridad no es solo un valor abstracto, sino una práctica cotidiana que puede adoptar múltiples formas.
La solidaridad y el bienestar
El Día Internacional de la Solidaridad Humana pone el foco en el bienestar integral de las personas, abordando distintas dimensiones estrechamente relacionadas con la promoción de la salud:
Bienestar social: Fomenta la creación de redes de apoyo, la participación comunitaria y la inclusión social, fortaleciendo el sentimiento de pertenencia y cohesión.
Bienestar mental: Practicar la solidaridad mejora la autoestima, aporta sentido y propósito, y favorece el desarrollo de habilidades personales como la empatía, la escucha activa y el trabajo en equipo.
Bienestar físico: Participar en acciones solidarias ayuda a mantenerse activo, reducir el sedentarismo y conectar con el entorno de una manera más consciente.
Existen diferentes ámbitos desde los que ejercer la solidaridad: a nivel global, colaborando con organizaciones humanitarias; a nivel social y comunitario, participando en asociaciones y programas de ayuda; en el entorno familiar y cercano, ofreciendo apoyo emocional y acompañamiento; y también desde una perspectiva ambiental, cuidando y protegiendo el medio natural para las generaciones futuras.
Desde Unizar Saludable animamos a reflexionar sobre nuestro papel en la construcción de una sociedad más solidaria y a pasar a la acción. Ser solidarios no solo contribuye a mejorar la vida de otras personas, sino que también es una forma activa de cuidar nuestra propia salud y bienestar, avanzando juntos hacia un mundo mejor para todos.